lunes, 28 de abril de 2014

III MINI Easo Kopa 2014. Crónica desde el banquillo.

Me gustaría empezar esta crónica, por un lado, felicitando a los chavales su comportamiento durante todos los días que hemos estado juntos, en los que no han dado ningún problema y por otro lado, animando a Guillermo, que esperemos que en el menor tiempo posible pueda estar de vuelta con sus compañeros.

El fin de semana comenzó con la salida desde la sede del Club hacia el Polideportivo de Lezo donde entrenamos en doble sesión de 13.00 a 14.00 y de 15.00 a 16.00, comiendo algo entre ambas y con una posterior merienda a la finalización de la sesión.

Una vez que toda la expedición estaba dispuesta nos dirigimos a Orio donde cenamos y nos hospedamos durante las dos noches. Después de cenar, tuvimos la oportunidad de poder ver el último partido de la serie entre el Real Madrid y Olympiacos, los chavales disfrutaron viendo a algunos de los mejores jugadores de Europa, excelentes jugadores de los que aprender.

Al día siguiente, después de haber dormido y desayunado, cogimos el autobús que nos llevaría al Polideportivo de Manteo donde jugaríamos los cuatro partidos del torneo. El primero de ellos, lo disputamos contra nuestros compañeros del Easo Onyi, en el cual ninguno de los dos equipos mostró su mejor cara.

Tras un breve descanso, a la 13:30 comenzamos el segundo partido, esta vez contra el equipo vizcaíno Askartza. Los jugadores comenzaron el partido muy centrados y apretando desde arriba consiguiendo buenas rentas en los primeros dos periodos, gracias al trabajo defensivo que les permitía anotar con facilidad, llegando 34-4 al final de estos periodos. A partir de ahí, no supimos darle continuidad al trabajo inicial bajando la intensidad defensiva y sin atrevernos demasiado a ser más agresivos e incisivos en ataque. En esta línea transcurrieron los últimos 4 periodos del partido, para terminar con un 64-33, que no nos daba muy buenas sensaciones, tocaba comer y descansar para afrontar mejor el partido de la tarde.

Transcurrió con tranquilidad la hora de la comida y tocaba jugar a las 17.30 contra Getxo, pero sobre todo tocaba mejorar sensaciones. Antes del partido, conversamos todos para concienciarnos sobre la importancia de disfrutar sobre la pista e intentar ayudarnos entre todos mediante el esfuerzo de cada uno.  Con estas intenciones salieron los jugadores al campo y podemos decir que fue el partido en el que más disfrutaron de los jugados el sábado y la verdad que no por el resultado, sino por el cambio de sensaciones y sobre todo por jugar algo más en equipo.

Llevábamos tres partidos sobre nuestras espaldas y tras cenar y hablar un rato sobre lo acontecido durante el día tocaba dormir para terminar el torneo lo mejor posible.

El domingo a la mañana volvimos al pabellón, para jugar el último partido y disputado del torneo contra el Quintiliano, formado por componentes del mismo club, pero con aportaciones de equipos extremeños y navarros, al fin de cuentas un partido que nos ayudaría a trabajar de cara a este último mes de temporada. Empezamos el partido un tanto acelerados y descentrados, sin ser capaces de conseguir opciones fáciles de tiro, pese a todo la defensa nos mantuvo al menos en el primer periodo. En los siguientes ocho minutos conseguimos empezar a anotar pero, esta vez los problemas venían atrás, la falta de agresividad hacía que nos anotaran con bastante facilidad. Hasta el descanso las cosas siguieron por este mismo cauce, no acabábamos de estar a gusto en el campo no disfrutábamos y esto causo que los chavales llegaran al descanso pensando que íbamos perdiendo, en cambio, el resultado reflejaba un 32-27 favorable.

En el intermedio, hablamos de subir el esfuerzo, de aceptar que podíamos cometer errores y a fin de cuentas de disfrutar más de cada momento del partido. La verdad es que la predisposición y la actitud de los chavales mejoró bastante en el inicio de la segunda parte y eso se notó en la defensa, de todas formas quedaba dar un paso más y soltarnos en ataque. De este modo inicio el quinto periodo en el que anotamos 25 puntos y se vivieron los mejores minutos del torneo, con mucho trabajo en el campo e ilusión trasmitida por los chavales, fortaleciendo el buen trabajo que se hizo en el cuarto.

Quedaban 8 minutos y los espectadores que llegaron a este periodo podían pensar que el partido estaba resuelto, pero el rival nunca se rindió y con su mejor quinteto hizo que la renta desapareciera del partido. En lo que a nosotros respecta, unos fallos iniciales por falta de tensión, hicieron que nos pusiéramos nerviosos al ver la respuesta rival y que dejáramos de hacer todas las cosas que hicimos bien previamente. El juego se volvió demasiado acelerado, con poco trabajo en equipo y esto fue aprovechado por el rival para hacer sufrir a los presentes en manteo, acabando el partido con un apretado 69-68.

Por tanto, terminó el torneo con una victoria de los chavales, pero sobre todo nos ha servido para volver a centrarnos después de una semana de vacaciones de cara al bonito mes que nos queda. Del torneo nos podríamos quedar con muchas cosas, pero me gustaría quedarme con la actitud de los chavales y con los buenos minutos de juego que ha habido en cada partido. Es verdad, que no hemos dado continuidad a estos minutos de buen juego y debemos trabajar para ello, pero estos chavales son capaces de trabajar muy bien y aprenderán de los errores para disfrutar cada día más del Baloncesto.

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